El imperio inca en el Renacimiento 1438 - 1535


Durante un siglo, los incas gobernaron un imperio vasto y bien organizado en las montañas de los Andes suramericanos. Su imperio fue exterminado por los españoles.

El gobernante inca era conocido como el Sapa Inca. Se creía que descendía del Inti, el dios del sol, quien le había dado el derecho a gobernar. También era adorado como dios. El Sapa inca administraba la nación desde Cuzco que, según se creía, era el hogar de Inti.

Los oficiales reales dirigían todo, en todas las zonas del imperio. Cuidaban los asuntos de las ciudades y se aseguraban de que las fábricas y los talleres que producían cerámicas, textiles y objetos decorativos en metal, así como las granjas, funcionaran de manera eficiente.

La escritura no era conocida por los incas, así que mantuvieron todos sus registros en quipus. Los quipus eran cuerdas con nudos que suministraban información, tal como los registros de la población y los impuestos. En su período de máxima expresión, en 1525, el imperio se extendía por 3500 kilómetros.

Las ciudades, las poblaciones y las aldeas estaban todas vinculadas mediante una red de caminos. Las comunicaciones a lo largo y ancho del imperio eran suministradas por mensajeros de relevo.

La expansión inca


Cuando Pachacuti se convirtió en el Sapa Inca, en 1438, comenzó a expandir sus tierras alrededor de Cuzco. En 1450 conquistó la meseta de Titicaca y en 1463 hizo la guerra a las tribus Lupaca y Colla. Bajo el mando de su hijo Topa, el ejército inca derrotó al vecino imperio Chimú, alrededor del año 1466, y Topa siguió su expansión en el interior hasta convertirse en el décimo Sapa Inca, en 1471. Durante los siguientes 15 años, conquistó tierras lejanas hacia el sur, y más adelante tomó el control de las tierras hacia el norte y hacia el occidente.

Auge y caída de los Incas


Los incas alcanzaron niveles eficientes de organización e inventaron formas ingeniosas de cultivar en la falda de las montañas, así como de construir puentes, caminos y ciudades en áreas montañosas. Todo esto lo lograron sin saber escribir.

Topa Inca construyó muchos de los caminos y las ciudades. El hijo de Topa, Huyana Capac, el Sapa Inca a partir del año 1493, expandió aún más el imperio y construyó una segunda capital en Quito. Cuando murió, en 1525, el imperio se dividió entre sus dos hijos: Huascar, que gobernó el sur, y Atahualpa, que rigió el norte. La división condujo a una guerra civil, justo antes de que los españoles llegaran en 1532.

Dado que podía utilizar los caminos y que los incas estaban trabados en una lucha, los españoles destruyeron el impero hacia el año 1535.

OTROS DATOS:

Los relevos llevaban mensajes oficiales y paquetes por todo el imperio. Cada corredor recorría aproximadamente 1500 metros antes de encontrarse con el otro. Para que hubiera un intercambio rápido, el corredor anunciaba que se estaba aproximando soplando a través de un caracol.



A través del imperio cruzaban dos caminos principales. Estaban conectados con cada una de las ciudades y aldeas por caminos más pequeños. Los artículos se cargaban en caravanas de llamas. Los quipus eran entregados por corredores de relevo.



El imperio inca era más grande que muchos países europeos juntos. Estaba conectado por caminos en piedra que surcaban las altas montañas de los Andes, las cuales forman la espina dorsal de América del Sur.



Para cultivar las tierras en las faldas de los Andes, los incas formaban terrazas en la loma con herramientas de madera. También apacentaban sus alpacas y llamas en las tierras altas; además, cultivaban maíz, ahuyama, quina, fríjol y fruta en las zonas más bajas.



Un quipu era una cuerda de la cual colgaban varios nudos. Éstos tenían diferentes colores y cada uno incorpora más nudos. Cada nudo representaban un trozo de información, usualmente un número. Los incas sostenían la parte superior de dicha cuerda, la dejaban colgar y "leían" la información en columnas hacia abajo.



Este pendiente de oro hecho por los incas tiene marcas que describen patrones matemáticos. Tales objetos tenían un significado religioso y de calendario para los incas.



Cada año, los incas celebraban el gran festival del sol para dar gracias por el crecimiento de los cultivos y por la continuación de la vida, y pedían bendiciones para el futuro. No era muy diferente de la fiesta cristiana de la Semana Santa.


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Oleh

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