Japón y China en el Renacimiento 1467 - 1644


Después de dar la bienvenida a los europeos, los japoneses comenzaron a ver los peligros de la influencia extranjera. Entretanto, en China, la dinastía Ming perdía el control.

En 1467 se inició una guerra civil entre los grandes señores feudales de Japón. El emperador había perdido la mayor parte de su poder e incluso los shogún tenían muy poca influencia sobre el gobierno del país. Durante más de un siglo, los ejércitos privados de los samuráis lucharon entre sí, en su intento por dominar Japón. Durante dichas guerras civiles, algunos europeos comenzaron a visitar el país. Los primeros en llegar fueron los marineros portugueses, en 1542. Siete años más tarde, un jesuita español, Francisco Javier, trató de convertir a los japoneses al cristianismo.

Otros comerciantes misioneros siguieron y fueron bienvenidos al principio. Además de introducir una nueva religión en Japón, los europeos también trajeron armas de fuego consigo. Algunos samuráis subestimaron tales armas, pues creían que eran instrumentos para cobardes, aunque otros rápidamente vieron sus ventajas en batalla. Un samuráis, Oda Nobuganda, equipó a sus soldados con mosquetes y con la ayuda de éstos capturó Kyoto, la capital en 1568.

Luchas y guerra civil


Nobuganda quedó herido y más adelante se suicidó, pero su trabajo fue continuado por Hideyoshi, que se convirtió en kampaku, o jefe de ministros imperial, en 1585. Planeó construir un gran imperio japonés, el cual habría de incluir a China. Hideyoshi invadió Corea en 1592 y 1597, pero no tuvo éxito en conquistarla. Murió en Corea.

Hideyoshi nombró a Tokugawa Ieyasu como guardián de su hijo, pero se generó una guerra de poderes. Ieyasu derrotó a sus rivales en la batalla de Sekigahara, en 1600. Se convirtió en el primer shogún de la dinastía Tokugawa, en 1603. Hydeyoshi e Ieyasu tomaron el control central de Japón y de su comercio, y eliminaron a los extranjeros, el cristianismo y los viajes al extranjero.

La China Ming


En 1500, la dinastía estaba debilitada. el emperador no permitió que los barcos chinos zarparan más allá de las aguas costeras, pero permitió que los barcos extranjeros visitaran China. Los piratas japoneses atacaron la costa, convirtiendo estas aguas en zonas peligrosas para los marinos.

A partir de 1517, los comerciantes europeos llegaron, y en 1517, se les permitió a los portugueses asentarse en Macao. A algunos sacerdotes jesuitas se les permitió permanecer en Pekín.

El fracaso de las invasiones mongolas y la invasión de Japón a Corea desestabilizaron a China. Se iniciaron hambrunas, hubo incrementos de los impuestos y se presentó corrupción oficial. En 1641, los rebeldes tomaron el control de algunas parte de China, y en 1644, los manchú del norte fueron llamados para que ayudaran a expulsar a los rebeldes de Pekín. Los manchú se aprovecharon de tal caos y tomaron el control, formando su propia dinastía de emperadores Ping.

La batalla de Nagashino


En la batalla de Nagashino, en 1575, Oda Nabuganda armó a sus 3000 hombres con mosquetes traídos por los portugueses. Éstos derrotaron a un ejército mucho más grande de samuráis a caballo, provistos de armas tradicionales como espadas, arcos y flechas. Este fue un punto de giro para Japón, el comienzo de la época moderna en la cual las influencias europeas jugaron un papel importante.

Los japoneses trataron de controlar tales influencias prohibiendo la presencia de cristianos y comerciantes extranjeros. Sin embargo, los europeos se aliaron con ciertos señores en el sur de Japón y así continuaron impulsando sus productos y sus ideas.

OTROS DATOS:

La ceremonia japonesa del té es llamada chano-yu. Fue traída a Japón por los monjes budistas de China, pero la ceremonia se difundió más allá de los monasterios en el siglo XV. El ceremonial se lleva a cabo en una sencilla pero elegante casa para el té, o un salón especial dentro de la vivienda. El gran maestro del té fue Sen Rikyu, quien escribió las reglas para la ceremonia en 1500.



Para protegerse de los piratas japoneses, los chinos desarrollaron minas flotantes (bombas de agua). Esta idea posteriormente llegó a Occidente.



Los misioneros jesuitas, tales como Matteo Ricci, llegaron a China en el siglo XVI, con el permiso del emperador. Convirtieron a cientos de miles al cristianismo.



Hideyoshi (1536-1598) rompió el poder tradicional de los señores feudales y de los templos budistas, pero sus planes de construir un imperio japonés fracasaron.



Hideyoshi construyó muchos castillos en Japón. Construyó este castillo en particular, llamado Himeji, en 1577, para que funcionara como su centro de operaciones dirante la guerra civil entre los samuráis rivales.


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Oleh

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