El imperio otomano 1602 - 1783


Tras el reinado de Suleimán el Magnífico, el imperio otomano inició su prolongado y lento declinar. Non obstante, el imperio sobrevivió hasta 1923.

En 1565, Suleimán el Magnífico decidió invadir Malta, que en la época estaba ocupada por los caballeros de San Juan. Aunque los turcos superaban ampliamente en número a los caballeros, su invasión no fue exitosa y tuvieron que retirarse después de varios meses. Suleimán murió en 1566.

En 1571, cuando los otomanos trataron de invadir Chipre, que era gobernada por los venecianos, sus fuerzas invasoras fueron destruidas por una flota combinada de ejércitos navales de Venecia, España y los estados papales de Lepanto, en las costas de Grecia. En 1602 se inició una larga y costosa guerra con la Persia safávida, sin ganar algo. Las plagas y las crisis económicas también golpearon Estambul.

Las rentables rutas comerciales que unían a Asia, África y Europa fueron rodeadas a medida que se abrían rutas alrededor de África y caminos terrestres a través de Siberia.

El imperio otomano se desvanece

La guerra de los 30 años en Europa les dio a los otomanos algo de paz. Sin embargo, en 1656, cuando trataron de invadir Creta, los venecianos bloquearon el estrecho de Dardanelos (el angosto pasaje del Mediterráneo al Mar Negro) y amenazaron Estambul. Esta situación causó pánico y el sultán, Abraham, fue depuesto por oficiales del ejército.

El nuevo gran visir (jefe de ministros), Mehmet Kuprili, tomó el control. Reformó la economía y el ejército, y la fortuna otomana revivió. El siguiente visir, Kara Mustafá, trató de invadir la Viena de los Habsburgo por segunda vez, en 1683. Los defensores de Viena aguantaron durante dos meses hasta que un ejército de alemanes y polacos llegó para derrotar a los turcos.

Los austriacos invadieron Hungría, los venecianos tomaron parte de Grecia y los rusos amenazaron Azov, en Ucrania. Otro visir, llamado Mustafá Kuprili, tomó el mando en 1690. Logró hacer que los austriacos se retiraran, pero murió en 1691. Durante la década de 1690, los otomanos finalmente perdieron Hungría y Azov. Su imperio europeo sólo se salvó porque Austria fue demasiado lejos, hasta Francia.

El imperio se encoge

Entre 1710 y 1720, los otomanos recuperaron el poder sobre Azov y Grecia, pero pronto perdieron Serbia y partes de Alemania. Adicionalmente, perdieron el control de la mayor parte del norte de África: Argelia, Túnez y Libia. Estos países permanecieron como otomanos de manera oficial, pero realmente eran independientes. En 1736, los rusos atacaron de nuevo y, en 1783, tomaron control de Crimea y gran parte de Ucrania.

Los otomanos ya no controlaban el Mar Negro. En Anatolia, los jefes locales se rebelaron y en Estambul la gente estaba preocupada por su futuro. El imperio otomano aún era fuerte, pero había perdido gran parte de su comercio y riqueza. El progreso que se había logrado en las primeras épocas del imperio otomano en cuanto a religión, artes y avances sociales, decreció. Los únicos amigos de los otomanos, los mogoles, también estaban en declive, mientras que los europeos avanzaban rápidamente. Pero el imperio otomano aún no moría.

OTROS DATOS:

El sultán Osman II gobernó de 1618 a 1622. Era joven, estricto y le gustaba la arquería. Restringió el poder de los jenízaros (los oficiales veteranos del ejército), pero estos asumieron el control, lo asesinaron y lo reemplazaron por Mustafá I.



Mustafá I (1591-1639) tenía problemas de inestabilidad mental. Gobernó dos veces, entre 1617 y 1618, y entre 1622 y 1623.



El imperio otomano aún era grande, sin embargo, colapsaba lentamente, dado que había dejado de ser próspero.



Miniatura turca hecha en 1610 y que muestra un festival de músicos que fue llamado para entretener al sultán de Estambul. Para mantener a los sultanes separados de la política y de la gente, éstos eran cuidadosamente atendidos. La autoridad de los sultanes finalmente se debilitó debido a una serie de concursos sangrientos por el poder entre las familias gobernantes.



La toma de Viena en 1683 marcó el punto más lejano del avance de los turcos otomanos en Europa. Los defensores de Viena los mantuvieron a raya durante dos meses, el tiempo justo para que llegara un lento ejército de alemanes y polacos. Los turcos fueron posteriormente derrotados en una batalla de 15 horas, el 12 de septiembre de 1683.


Bibliografía:

Enciclopedia de Historia Universal. Una Publicación de KINGSIFHER. Edición especial para Periódicos Asociados Ltda.

https://www.britannica.com

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Oleh

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