Irlanda 1540 - 1800


El gobierno protestante inglés en Irlanda finalmente se impuso a la fuerza durante el siglo XVII. Había resistencia, pero fue brutalmente aplacada por los ingleses.

A los irlandeses jamás les gustó el dominio inglés. Enrique II de Inglaterra había conquistado la mayor parte de Irlanda en 1171 y durante los siguientes 400 años los monarcas ingleses lucharon por mantener su autoridad allí. Las relaciones se tornaron más tensas a medida que pasaba el tiempo. El problema era principalmente religioso. Los irlandeses eran católicos y los ingleses se habían vuelto protestantes. Los sacerdotes irlandeses alentaban la rebelión enseñando a la gente que los ingleses eran herejes sin autoridad moral sobre Irlanda. Sin embargo, los ingleses tomaron fuertes medidas para mantener a los irlandeses bajo su control. Disolvieron muchos monasterios antiguos y vendieron la tierra a las familias que apoyaban su dominio. Los irlandeses reaccionaron con revueltas frecuentes. En 1556, María I envió tropas al centro de Irlanda para desplazar por la fuerza a algunos de los nativos irlandeses y darles sus tierras a los colonos ingleses.

Plantaciones y revueltas

El control establecido de los ingleses se extendió aún más en 1580. A los colonos ingleses se les prometió riqueza y oportunidad, y rápidamente desarrollaron la tierra y nuevas ciudades. Sin embargo, su colonia fue destruida en 1598 por un ataque irlandés. Se inició una revuelta en Ulster, un área completamente irlandesa, pero fue controlada en 1603. Los ingleses iniciaron una plantación allí, en su mayoría con colonos escoceses puritanos, fortalecidos por ciudades amuralladas como Londonderry. Algunos irlandeses lucharon, aunque muchos se fueron. A mediados del siglo XVII, los católicos de Ulster fueron superados en número por los protestantes. En 1642 comenzó un movimiento irlandés y miles de colonos protestantes fueron asesinados. Atareado en la guerra civil inglesa, Cromvvell solamente se pudo dedicar a esta protesta en 1649. Cuando Cromwell llegó con un gran ejército, los irlandeses fueron aplastados de una forma tan brutal que jamás fue olvidada. Los habitantes locales se trasladaron a tierras pobres en el occidente del país y a los soldados ingleses les fue otorgada la tierra para establecerse. Ahora, los católicos poseían menos de la mitad de las tierras de Irlanda.

Brutal dominio protestante

La esperanza de los irlandeses se elevó un poco cuando el católico Jaime II se convirtió en rey de Inglaterra. Su hija se casó con William de Orange, de Holanda, comandante de una gran alianza de países que peleaba contra Francia. William se convirtió el rey de Inglaterra en 1688. Jaime, el 'viejo pretendiente', escapó a Irlanda. Finalmente, el ejército de Jaime (los jacobitas) se encontró con William en la batalla de Boyne, en 1690, y William salió triunfante. Esta serie de eventos marcó un punto de giro en la historia irlandesa. Se introdujeron leyes extremas que prohibían a los católicos poseer armas. También se les prohibió involucrarse en política, poseer tierras, recibir educación e incluso tener grandes caballos. Los católicos que se convertían a la fe protestante recibían tierras que se les quitaban a aquellos que seguían siendo católicos. Las comunidades se disolvieron, con algunos irlandeses que aceptaban su parte, mientras otros se resistían y abandonaban el país. Pero, mientras que el siglo XVIII fue un periodo relativamente pacífico, se estaban generando nuevos problemas. Cuando Wolf Tone lideró una rebelión en la década de 1790, muchos irlandeses fueron asesinados, se luchó contra una invasión de los franceses y la rebelión se dio cruelmente por terminada. No obstante, los ingleses fueron forzados a darse cuenta de que los católicos irlandeses se debían quedar.

La Batalla de Boyne



Esta decisiva batalla se llevó a cabo cerca de la población de Drogheda, en 1690. El ejercito del recientemente depuesto Jaime II, el último de los reyes Estuardos, fue superado en número por el ejército protestante de William III. Cuando las tropas de William atravesaron el río Boyne, las tropas de Jaime escaparon. Jaime se fue al exilio en Francia, mientras que el dominio de William en Inglaterra se fue fortalecido

OTROS DATOS:

A James Butler, duque de Ormonde (1610-1688), gobernó Irlanda para Carlos I de Inglaterra.



La población de Drogheda fue sitiada en 1641 por las fuerzas irlandesas católicas lideradas por Sir Phelim 0'Neill.



Este mapa de Irlanda fue dibujado por un francés en 1635. Catorce años más tarde, Cromwell llegó con un gran ejército para suprimir, de manera brutal, una revuelta irlandesa contra el dominio inglés. Muchos irlandeses se trasladaron a tierras pobres en el occidente.



Como católico, Jaime II era la gran esperanza de los católicos irlandeses. No obstante los poderes y la política europea se enfrascó en el asunto irlandés y los ingleses, bajo el mandato de William III, se vieron obligados a derrotar a Jaime.


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Oleh

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