Revolución industrial 1708 - 1835


La revolución industrial, que comenzó en Gran Bretaña en la industria textil, trajo cambios que jamás se habían visto: un rápido crecimiento de las ciudades, las minas, los canales y las fábricas.

A principios del siglo XVIII, casi toda la gente fabricaba objetos en la forma tradicional, usualmente a mano, en casa o en pequeños talleres. Los hombres eran carpinteros, cerrajeros y tejedores. Otros eran obreros en la granja, quienes trabajaban en la tierra para cultivar nuevas plantaciones y alimentar a sus familias. Las mujeres trabajaban en la casa, cuidaban los animales, limpiaban la lana de las ovejas e hilaban lana para fabricar ropa. La revolución industrial cambió todo eso. Mucha gente ahora se trasladaba a las ciudades para trabajar por salarios, mientras los empleadores buscaban ganar dinero iniciando una producción a gran escala.

La revolución industrial comenzó en Gran Bretaña en la industria textil. Las máquinas, movidas por ruedas de agua, aceleraban la rotación, el hilado y el terminado de la tela. Se construyeron molinos y fábricas más grandes. Surgieron nuevas ciudades en áreas tales como Yorkshire y el País Negro de Inglaterra (la zona minera), o en el valle del río Ruhr, en Alemania. Ciudades industriales tales como Birmingham, Newcastle, Lille, Leipzig y Rotterdam se expandieron rápidamente. Se construyó una red de canales para transportar los artículos de manera más eficiente. Pronto se desarrollaron motores a vapor. Newcomen construyó un motor a vapor en 1712 para bombear agua de las minas. En 1776, James Watt y Mathew Boulton construyeron motores a vapor para mover sus máquinas.

En 1709, Abraham Darby comenzó a fundir hierro en un caldero mediante la utilización de hulla. Gran Bretaña se comenzó a conocer como 'el taller del mundo'. La revolución industrial se inició allí dado que, a diferencia del resto de Europa, no estaba afectada por la guerra, tenía suficientes suministros de mineral de hierro y carbón, era fácil desarrollar un sistema de canales, tenía suficiente mano de obra barata (debido a los encerramientos de las tierras para el cultivo) y suficiente dinero disponible, proveniente de las ganancias coloniales.

El agua de la industria británica.

En 1815, la producción británica de carbón, textiles y metales era igual que la del resto de Europa. Había tomado un siglo llegar a ese punto. Se llevaron a cabo grandes cambios sociales a medida que las personas se trasladaban del campo a las ciudades. Las familias y las aldeas crecieron y los empleados fueron explotados por los propietarios de las grandes y poderosas fábricas.

Muchos niños murieron por trabajar en las minas y en los molinos. Una nueva clase de ricos industriales evolucionó gradualmente, así como los gerentes y los profesionales. Londres se convirtió en la capital financiera de Europa. Los productos manufacturados eran exportados a todo el mundo y las materias primas, tales como la seda, el algodón y la madera, eran llevadas a nuevos puertos, como los de Liverpool y Glasgow, y después se llevaban dentro del continente a través de los canales. La revolución agrícola y el principio de la revolución industrial se dieron de forma paralela. Las fábricas suministraban nuevas máquinas y herramientas a los granjeros y dichos granjeros se convertían en negociantes que vendían sus productos a la creciente población de las ciudades. Las relaciones personales en la vida del campo y el mercado local dieron paso a los negocios financieros, los intermediarios y los contratos. Así, se dio inicio a 'fábricas oscuras y satánicas', así como a grandes ciudades.

OTROS DATOS:

El molino de viento con cola de abanico fue inventado por Edmund Lee en 1745. La cola rotaba y le daba dirección al molino, de tal forma que éste siempre enfrentara el viento. Fue utilizado para bombear agua y moler el grano.



La primera hiladora de diferentes carretes para envolver el hilo fue inventada por James Hargreaves en 1764.



Esta desmotadora de algodón fue patentada por el americano Eli Whitney en 1794. Era utilizada para remover las semillas y las impurezas de las fibras de algodón.



Este es un molino de lino, en 1800, en el cual las fibras del material se hilaban y se tejían para fabricar telas.



El primer motor a vapor fue construido en 1712 por Thomas Newcomen (1663-1729) y bombeaba agua desde el interior de las minas. Diseños posteriores se utilizaron para mover máquinas en las fábricas.



La invención del motor a vapor permitió que se construyeran vías de ferrocarril para transportar el carbón de las minas a las fábricas. En 1812, John Blenkinsop diseñó locomotoras de planchón a vapor que comenzaron a funcionar en la ferrovía de Middleton, Inglaterra.


Bibliografía:

Enciclopedia de Historia Universal. Una Publicación de KINGSIFHER. Edición especial para Periódicos Asociados Ltda.

https://www.britannica.com

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Oleh

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