El imperio británico en el siglo XIX (1815 - 1913)


Durante el siglo XIX, los británicos expandieron y consolidaron su imperio. En esa época se apoderaron de más tierras que cualquier otra nación en la historia.

En su época de mayor auge, durante el reinado de la reina Victoria, el Imperio Británico constaba de una cuarta parte de la tierra y una cuarta parte de la población mundial. A partir del fin de las guerras napoleónica en 1815, hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial, en 1914, Gran Bretaña adquirió tantas colonias nuevas e imperios, que se extendía por todo el mundo. Gran Bretaña pudo controlar su vasto imperio debido a la dominación de los mares y de las rutas de comercio mundial. A lo largo del siglo XIX, el poderío naval británico era imbatible y sus botes constantemente patrullaban los países que pertenecían al imperio. Dado que el imperio cubría ambos hemisferios, era conocido como El imperio donde el sol jamás se pone'. Las colonias en el Caribe, África, Asia, Australasia y el Pacífico eran gobernadas desde Londres y todas estaban unificadas por un monarca británico. Los puertos estratégicos, tales como Gibraltar, Hong Kong, Singapur y Aden, cayeron en manos de los británicos y las rutas comerciales cruciales, tales como la ruta del Cabo a la India, o el Canal de Suez (a través de Egipto) hacia las plantaciones de las especias y el caucho en el suroriente de Asia, también estaban controladas por los británicos.

Materia prima

El imperio suministraba a los británicos la materia prima para la industria manufacturera y la demanda británica por productos coloniales tales como la seda, las especias, el caucho, el algodón, el té, el café y el azúcar llevó a una apropiación gradual de todos los países. Algunas naciones se convertían en colonias cada vez que el gobierno británico adquiría una empresa comercial en bancarrota. India fue ejemplo de un país en el cual los británicos habían llegado a comerciar y se quedaron para gobernar. Fue la colonia más apreciada del imperio. En 1850, la India permaneció bajo el gobierno de la Compañía Británica de las Indias Orientales. Después de la rebelión, en 1857, India fue puesta bajo el mando del gobierno británico y sus políticas se tomaron más cuidadosas. Los oficiales británicos dejaron el control de los asuntos locales a los principes.

Consolidación

Los británicos ayudaron a Egipto en 1883 a salvaguardar el Canal de Suez y la ruta a la India. Tras una rebelión en el sur de Egipto dirigida por un líder religioso, el Mahdí, Gran Bretaña entró a Sudán en 1898. Los británicos establecieron vínculos comerciales por todo el imperio nombrando a un agente en cada puerto. Organizaron la exportación del producto local y establecieron mercados británicos para poder importar. La armada británica protegía sus intereses y mantenía las rutas marítimas seguras para el tránsito de los barcos. La influencia británica se extendió hasta las colonias dentro del continente en América Central y Suramérica, y en China, donde contaba con puestos comerciales. La reina Victoria, que también fue emperatriz de la India a partir de 1876, brindó gran apoyo a la política extranjera que buscaba la expansión colonial y el mantenimiento del imperio. A medida que más británicos emigraban a los países pertenecientes al imperio, a tales tierras se les otorgaba mayor libertad de gobernarse a sí mismas. Muchas colonias, especialmente Canadá, Australia y Suráfrica, se convirtieron en dominios, más que colonias, y se les permitió tener un gobierno independiente.

Fin del imperio

Hacia finales del siglo XIX, algunas colonias comenzaron a separarse del gobierno británico. El gobierno local se le garantizó a Canadá en 1867, y se le dio la independencia a Australia en 1901. Ambos países se convirtieron en dominios, aunque permanecían como parte del imperio británico. El desapego gradual con el imperio británico se reflejó en el hecho de que los británicos habían dejado de ser la nación industrial líder en el mundo. Alemania y Estados Unidos la reemplazaron, con Francia y Rusia justo detrás.

OROS DATOS:

Cuando William IV falleció, en 1837, la corona inglesa pasó a su sobrina, Victoria, quien tan sólo contaba con 18 años. Cuando Victoria murió, en 1901, llevaba 63 años de reinado, el más largo de la historia británica.



Los soldados de los países que hacían parte del imperio británico con frecuencia eran utilizados para garantizar que el poder y la influencia continuaran y se expandieran.



Entre 1870 y 1913, el Imperio Británico se expandió aún más lejos y tomó tierras en África y en el suroriente de Asia, lo cual generó empleos para muchos ingleses. En su época de mayor auge, incluía un cuarto de la población y de las tierras del mundo.



El gobierno británico presentó el acta de gobierno para las colonias australianas en 1850. Esto le daba independencia limitada al país. En 1901, las colonias de Nueva Gales del Sur, Queensland, Victoria, Australia del sur, Australia occidental y Tasmania se convirtieron en la mancomunidad de Australia.



Caricatura del siglo XIX que muestra a las colonias del imperio británico constantemente inquietando al león imperial.



En 1897, Victoria celebró su jubileo de diamante. Los invitados de honor incluían a los príncipes indios, jefes africanos, así como habitantes de las islas del Pacífico, de la China y Hong Kong.


Bibliografía:

Enciclopedia de Historia Universal. Una Publicación de KINGSIFHER. Edición especial para Periódicos Asociados Ltda.

https://www.britannica.com

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Oleh

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