Conflicto Israel - Hezbolá en 2006


Muchos la han llamado “La otra guerra”, pues nunca hubo una declaración formal entre las dos partes. Pero originó, como cualquier otro conflicto violento, una grave crisis humanitaria.

El 12 de julio de 2006 se desató la guerra entre el ejército de Israel y el Hezbolá (grupo extremista fundado en los años ochenta para resistir a la ocupación israelí en el sur del Líbano y cuyo nombre significa “el partido de Dios”). Ese día, una patrulla de Hezbolá cruzó la frontera de Israel y llevó a cabo la operación militar conocida como Promesa Verdadera, la cual incluyó bombardeos a varios poblados y el ataque a un grupo de soldados israelíes. Mataron a ocho y secuestraron a dos. Hezbolá, el cual cuenta con un brazo político y otro armado, anunció que liberaría a los dos uniformados si Israel hacía lo mismo con los presos palestinos y libaneses que se encuentran en cárceles israelíes. La respuesta de Israel fue un ataque militar por vía aérea y marítima contra Líbano. Primero aseguró que intentaba rescatar a los soldados, pero luego confirmó su intención de destruir las células de Hezbolá en el Líbano.

Las fuerzas israelíes atacaron por medio de bombardeos aéreos y terrestres la infraestructura del Líbano: carreteras, puentes, aeropuertos, plantas de luz y de agua, puertos y sistemas de comunicación. Por su parte, Hezbolá, en una posición cada vez más desafiante, lanzaba cohetes hacia poblaciones al norte de Israel.

Las víctimas

Israel fue acusado de no respetar a la población libanesa, al tiempo que los misiles de Hezbolá también ocasionaron muertes de civiles. Uno de los hechos más criticados tuvo que ver con el bombardeo sorpresivo del ejército israelí a una caravana de más de 150 autos con refugiados que huían de la ciudad de Marjayoun.

Este conflicto provocó una dramática crisis humanitaria. Miles de personas quedaron atrapadas en el sur de Líbano, sin la posibilidad de salir ni de recibir agua y alimentos, pues los ataques de Israel destruyeron las vías de acceso. Por su parte, los hospitales fueron semidestruidos y no podían atender a los cientos de heridos, pues no disponían de medicinas, agua, luz, ni alimentos.

La Agencia para los Refugiados de la ONU afirmó en su momento que la destrucción de carreteras y puentes en el Líbano hacía casi imposible la distribución de la ayuda humanitaria proveniente de otras naciones a los desplazados.

Alto al fuego

Este conflicto originó opiniones encontradas entre dirigentes y analistas de todo el mundo. Mientras algunos calificaron la respuesta de Israel como “desproporcionada” (aduciendo que “sólo se trata de dos soldados secuestrados”), otros consideraron que había llegado la hora de acabar con la amenaza constante de terrorismo que significa Hezbolá para Israel.

OTROS DATOS:

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condolezza Rice, viajó a Beirut para facilitar una salida a la crisis.



Una vez pactado el cese al fuego, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, les pidió a Israel y al brazo armado de Hezbolá que consolidaran la situación en bien de la población civil.



Se estima que un millón de personas fueron desplazadas de sus hogares durante el transcurso de la confrontación armada. Como siempre, fueron las mujeres y los niños las víctimas del fenómeno de desplazamiento.



Las fuerza israelíes atacaron no sólo la infraestructura del Líbano sino áreas residenciales. El líder de Hezbolá, Hassan Nasraláá, anunció días más tarde que iba a iniciar una "guerra abierta" contra Israel'.



Los miembros del brazo armado de Hezbolá aprovechaban cualquier instante del cese al fuego temporal para descansar. Los misiles fueron la principal arma utilizada por "el partido de Dios”.



Miles de niños, mujeres y ancianos quedaron atrapados en el sur del Líbano. Prácticamente nadie podía entrar o salir, pues las fuerzas israelíes bombardearon puentes, carreteras y caminos.


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